viernes, 16 de agosto de 2013

No estás solo.

"No estoy solo."

Es una frase, bueno, más que una frase...Una mentira que ha hecho mucho daño. La soledad es algo muy subjetiva, siempre te vas a encontrar situaciones en las que, por desgracia, te vas a sentir solo. Da igual que sea en clase, en la calle, en tu casa, en un viaje o incluso en una cena familiar, la soledad siempre va a estar ahí. Recuerdo...Recuerdo cuando era niño, cuando no existía nada más allá de jugar, divertirse e ir a clase con tus amigos. Recuerdo cuando mi sonrisa no se apagaba, siempre era el centro de atención de toda clase de personas solo por el simple hecho de reírme por todo. Ahora, que he "madurado", no me creo lo que estoy viviendo.

¿Acaso es verdad que madurar es sinónimo de pensar en lo negativo de las cosas? ¿Acaso madurar, significa estar amargado por el simple hecho de saber que no encontrarás a nadie que pueda quererte tanto como tú lo harías? ¿Acaso, madurar significa "Te voy a colocar tantos baches en tu vida, que no te podrás levantar."? Porque hay veces y veces, que no entiendo como puedo sonreír después de ver toda mi vida, después de sentir este vacío que ese "nadie" ha creado en mí.

Sonreír. ¿Es necesario?Sí, sí que lo es. Una sonrisa puede ser la medicina para cualquier mal. Una sonrisa puede empatizar con otra persona y que (tal vez) esa persona también se alegre contigo. Una sonrisa puede enamorar, pero...Es ese "pero" el que no me deja ser feliz. Ese ese "pero" el que me atormenta cada noche y me hace pensar. Este "pero" que equivaldría a lo bajo que tengo el autoestima para hablarte sin sentir que molesto, al daño que me han hecho en este tema del querer o no querer. 

"Siempre van a ver mejores que yo. ¿Por qué intentarlo?Los dos sabemos que escogerás a otro." Y así pienso yo millones de veces cuando me dices "Te quiero.". E(re)s bastante doloroso.

Arrepentirse del pasado, desquiciar mi presente y temer a mi futuro. Sin lugar alguna, los tres tiempos están conectados, uno depende de la otra, como también los tres tiempos se pueden unir en un sentimiento. ¿No sería bonito compartir ese sentimiento, que vence al tiempo, que vence al miedo, que vence incluso a la vida?Por supuesto, solo soy un chico soñador, que se da aires de madurez y no ha vivido nada. Pero tan solo espero encontrar esa persona, que con una simple mirada encendiese esa adrenalina que hay dentro de mi cuerpo, que con un abrazo pudiese hacer volar todo el mal, que con un simple beso pudiese, incluso sentirme que ya...No estoy solo.

jueves, 15 de agosto de 2013

Duele I

"El dolor se asocia a una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior." Nos suena, ¿no? Porque sí, los dos sabemos que hemos estado heridos por culpa del otro, pero, ¿y lo bien qué sentaba que cerrásemos la herida, juntos? Las pequeñas heridas siempre se cierran al tiempo, ¿y las grandes? Las grandes no son tan fáciles de sanar, no. Esas heridas suelen ser olvidadas o incluso ser sustituidas por otra herida aún más grande. Pero siempre, tarde o temprano, cuando buscas y buscas, te das cuenta que aún está ahí, esa maldita herida, y entonces, sin pensar, sin buscarlo, sin ni siquiera saber cómo, te hace daño.

Puede ser que todo haya sido casualidad, o puede que no, nunca se sabe...Pero al verte, siento que el dolor ha vuelto, que la angustia me ha envuelto todo el cuerpo, que la nostalgia me ha hecho recordar momentos que incluso yo creía olvidados, que la tristeza es la dueña de mi mente y que tú, has vuelto a apoderarme.

Tú y yo, nuestra relación, fácilmente se pudo comparar con una balanza: En un lado todas las caricias, todos los besos, todas tus llamadas por la noche, todos tus "Te quiero, pequeño.", todos esos abrazos que alejaba todo frío que hubiera, todos los factores que me pudieron hacer abrazar la felicidad constantemente. Pero en el otro lado, todas esas palabras de odio que nos dedicábamos, todas esas horas sin hablarnos que pasamos por culpa de otros, todas lágrimas derramadas por no poder tragarnos ese orgullo del que no estábamos tan orgullosos de tenerlo.

Duele, duele cómo ver que por una mísera palabra te alejas más y más de mí, pero...¿Sabes lo qué realmente duele?Qué por culpa de una mísera palabra, cada vez te acercabas más al día en el que ya no estarías conmigo.

lunes, 12 de agosto de 2013

Noches estrelladas.

Pensar que...Pensar que ya no volveré a saludarte nunca más. Pensar que no podré dirigirte ni una palabra más, mirándote a esos ojos de color negro, se me estremece el corazón de tan solo pensarlo. Soy una copa sin vino, que no sirve para nada salvo decorar el alrededor. Vacío, me siento vacío al pensar que los momentos que hemos pasado, juntos, sin separar ni un solo segundo tu piel de mi piel, solo se quedarán en eso, momentos del pasado.

Paseando por esas ramblas de Barcelona, en las que exhibías esa preciosa sonrisa tuya. Hacíamos de esas calles un mundo lleno de risas, risas y más risas. Mataba por esa sonrisa, juré mantener esa sonrisa hasta que me quedase oxígeno en mis pulmones y creí hacerlo bien. Porque esa sonrisa, chicos, era la respuesta a todas las dudas que tenía en mi mente. 

¿El amor de mi vida? ¡Pues claro qué no! Yo ya sabía que lo nuestro no iba a durar toda la eternidad, yo ya sabía que me soltaría algún día de la mano, yo ya sabía, desgraciadamente, que algún día esa sonrisa se iba a apagar...¿Pero acaso soy extraño, al desear qué ese día nunca llegara?

De las miles y miles historias que podría contar de nosotros, posiblemente las mejores son las que aún no están escritas. Y esta noche, al ver nuestros cuerpos separados, al no verte conmigo y al saber que nunca más voy a verte, inspiro profundamente y me tumbo para contemplar las estrellas. Curioso, que después de todo el tiempo que no te veo, después de tantas palabras cruzadas que nos hemos dicho, solo te pueda recordar con una sonrisa en mi cara. Y aún seguirás viviendo en mí, ¡por supuesto! Por muy solitario que suene, en mi mente siempre se quedará grabado cada beso tuyo. Y aquí, en esta noche estrellada, qué más quisiera que tu mano cogiese la mía y nos pusiéramos a contemplar las estrellas.

Penar que...Pensar que ya no te voy a tener a mi lado, ni en esta noche, ni en todas las noches estrelladas... Tal vez sea mi castigo por haberte querido tanto, por no haber deseado otra cosa que no haya sido que esa sonrisa, solo me perteneciera a mí.